Vienes por una razón distinta a las de antes. Hoy no regresas para que vayamos a caminar por ahí ni para demostrar tu alucinante manía de doblar las servilletas en cuadraditos de todos los restaurantes. Hoy será diferente.
No preguntaste al llamar si hace frío o calor para ver qué ropa traes ni me recordaste esos tres años que, por ser menor que tú, me perdí de los turbulentos setentas. Algo tramas.
Supongo que no es nada serio, simplemente alguna corrección que quieres hacer en nuestra relación. Nos espera entonces una conversación mediana donde expondrás tus ideas sin que yo te pregunte nada. Al final saldremos a tomar algo y en la puerta dirás; “péinate loquito”.
¿Entonces de qué me preocupo? Lo más seguro es que tiene que ver con el anillo que compré hace meses y que en cada una de tus visitas jamás tengo el valor de darte. Entonces el que algo trama soy yo. Creo que este fin de semana tampoco te lo daré y cuando te marches me quedaré como de costumbre, buscando por toda la casa cualquier cosa que olvides para ponerla junto a la cinta de tu pijama, tu foto, una media, y claro, las servilletas cuadradas que recojo sin que te des cuenta.
Mejor me apuro, debo ir a recogerte.
Pd: En este link se puede ver parte de la nota que salió en esa edición de Caretas: http://www.caretas.com.pe/Main.asp?T=3082&S=&id=12&idE=613&idSTo=0&idA=13791

